FLING Y LA FASCINACIÓN DE ENVIARLE UNA ‘SEX PIC’ A UN EXTRAÑO!
Un día, navegando en Twitter, una publicidad me sugirió descargar Fling, una aplicación que se presentaba parecida a Snapchat con la diferencia de que en lugar de enviarle fotos y videos a conocidos, tus capturas llegarían aleatoriamente a diferentes personas alrededor del mundo.
No tengo ni idea si Twitter tiene algún algoritmo para saber cuáles apps tengo en mi celular, o cuáles uso más (soy una usuaria compulsiva de Snapchat) pero aparentemente, la red social consideró que podía disfrutar de esta nueva aplicación.
La descargué y fácilmente supe cómo funcionaba. Tomas una foto de lo que quieras y en las preferencias eliges a cuántas personas quieres que esa foto llegue, Fling te da la opción de elegir desde cinco hasta 50 personas.
Aleatoriamente tú también vas a empezar a recibir fotos, videos o texto. Si estás interesado, vas a poder establecer conversaciones privadas. No pasaron más de cinco minutos cuando empecé a ver que la mayoría de los usuarios estaban buscando algo más que una selfie o una foto de tu desayuno.
El concepto de Fling es interesante. Cuando Snapchat salió al mercado, muchos aseguraron que era la app perfecta para el ‘sexting’, sin embargo, hay una cuestión de vergüenza, pudor o un ‘no se qué’ que hace que las personas no se sienta tan libres para enviar fotos sexuales, quizá porque es entre conocidos y amigos. Pero el hecho de enviarle una foto sexual a un completo extraño y recibir material para intercambiar puede resultar una idea muy atractiva.
Obvio, hay quienes se cuidan. Eso me lo dijo un usuario de Turquía, quien me escribió que si enviaba una foto de su cara, no me iba a enviar una ‘dick pic’, que eligiera qué prefería. Otra de las cosas más comunes en la red social es que está llena de adolescentes, aunque como si fuera un chat de principios de 2000, mentir es facilísimo.
En cuanto a su funcionamiento, la app tiene varios bugs y muchas veces se cierra inesperadamente.

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